la biblioteca de Lautaro

Cuando Roberto Bolaño murió, su hijo Lautaro tenía trece años.

En dos poemas escritos para él, Bolaño confiesa el temor a no tener tiempo para, de alguna manera, “guiar” a Lautaro en su viaje como lector. Ese viaje no acaba nunca, y no responde a ningún itinerario previamente marcado.

Lo que queremos es completar esa biblioteca, la biblioteca de Lautaro. Cualquiera puede participar, simplemente hay que mandar la foto de ese libro que Lautaro, el lector perfecto, debería leer.

Dos poemas para Lautaro Bolaño

Lee a los viejos poetas

Lee a los viejos poetas, hijo mío
y no te arrepentirás.
Entre las telarañas y las maderas podridas
de barcos varados en el Purgatorio
allí están ellos
¡cantando!
¡ridículos y heroicos!
Los viejos poetas
Palpitantes en sus ofrendas
Nómades abiertos en canal y ofrecidos
a la Nada
(pero ellos no viven en la Nada
sino en los Sueños)
Lee a los viejos poetas
y cuida sus libros
Es uno de los pocos consejos
que te puede dar tu padre

Biblioteca

Libros que compro
Entre las extrañas lluvias
Y el calor
De 1992
Y que ya he leído
O que nunca leeré
Libros para que lea mi hijo
La biblioteca de Lautaro
Que deberá resistir
Otras lluvias
Y otros calores infernales
—Así pues, la consigna es ésta:
Resistid queridos libritos
Atravesad los días como caballeros medievales
Y cuidad de mi hijo
En los años venideros

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